El arte a menudo es un campo ideal para compartir y de alguna manera convivir, pues parte de su esencia es generar espacios que habitan quienes pertenecen a un diferente contexto o corriente. El arte “une” en la confrontación, en el ámbito de la dispersión, la diversidad y la distancia. Si la amistad hace grandes lazos, el vínculo de dos pinceles hace que una obra de arte cobre un sentido distinto. Se contrastan y/o unifican de tal manera que forman piezas de gran valor simbólico. Cuando dos artistas han de trabajar conjuntamente, al alimón, conviven por el arte, que engloba no la materialización de la pieza, sino la representación de los sentimientos encontrados en lo que se plasma en el lienzo. En este contexto, la obra nace como resultado de la interacción entre las realidades de quienes participan en ella. Un ejemplo de colaboración que marcó la escena de la plástica es la relación artística entre Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat, quienes crearon una colección de piezas que siguen cotizándose en las más importantes subastas.

Basquiat sabía quién era Warhol, una leyenda del arte. El grafitero, músico, poeta y pintor neoyorquino conocía su trabajo y admirada su propuesta. En 1980, coincidió en un restaurante con el padre del arte pop y se acercó para ofrecerle uno de sus collages fotocopiados. Sin embargo, fue en 1982 cuando Bruno Bischofberger los reunió formalmente en La Fábrica, el estudio fundado por Warhol, que estaba situado en la quinta planta del número 231 de la calle 47 Este, en Midtown, Manhattan. Este encuentro significó el inicio de una de las amistades más icónicas del mundo del arte.

Warhol y Basquiat trabajaron a dúo cerca de doscientas obras entre 1984 y 1985, año en que se inauguró la exposición Warhol & Basquiat: Paintings, en la galería Tony Shafrazi, en SoHo, Nueva York. La muestra estuvo compuesta de 16 pinturas, exhibidas por primera vez al público. Las opiniones no se hicieron esperar tras el evento. El juego de estilos opuestos concebía el trabajo de la pareja como exitoso; sin embrago, también se señalaba la diferencia de edades, que mostraban a un Warhol mayor y a un joven y extrovertido Basquiat. Se considera que a raíz de las críticas la relación comenzó a deteriorarse y hasta provocó que se distanciaran. En 1987, después del trágico asesinato de Warhol, Basquiat atravesó una profunda depresión, a la que muchos atribuyen su consumo excesivo de drogas, que lo llevaría a la muerte en 1988.

Quienes fueron testigos de esta relación coinciden en que ambos se complementaban y ejemplificaban el contraste entre energía y experiencia. Asimismo, Basquiat necesitaba una amistad como la de Warhol, pues se beneficiaba de su fama. Por otra parte, Warhol encontró en su compañero la frescura y creatividad que poco a poco absorbía su reconocimiento internacional.

La propuesta pop de Warhol y la estética de Baquiat redefinieron el arte moderno a mediados de la década de los 80, desde entonces el fenómeno del street art también ha ido evolucionando. Muchos exponentes han sabido trascender y estampar su sello entre los más representativos. En México hay por lo menos 5 que debes conocer.