Ese ultraje fue uno de los motivos que le influyeron para sumergirse dentro de él y posteriormente, escribir una colección de ensayos en los que con frecuencia el psicoanalista se detiene para cuestionarnos sobre la interpretación de toda figura expuesta y el propósito de la misma. Se pregunta y nos pregunta implícitamente si le damos demasiada importancia a detalles sencillos que quizá para el autor fueron insignificantes o simplemente no eran parte fundamental de la obra. Se apasiona y se emociona con cada pieza que aborda, pero las plantea como un método efectivo para la sublimación de deseos reprimidos. Sólo así pueden ser mostrados a los espectadores sin ningún tipo de contrariedad.
De esta manera, Freud considera que el arte en todas sus manifestaciones implica tener una función que va mucho más allá de ser un simple adorno o de volverse algo estéticamente aceptado. El arte es mucho más que eso y según Freud, el psicoanálisis se encarga de hacernos entender qué ocurre con él o cómo lo podemos llevar a un nivel superior.

El arte en diversas corrientes ha tomado de Freud teorías y la forma de expresarse usando cada una de sus ideas. De hecho, el psicoanalista ha influido en gran medida en la construcción del arte contemporáneo. En ocasiones, se negó y en otras se enorgulleció, pero dejó un legado innegable y que pocas veces se ha visto, a decir verdad nunca.
Comencemos un recorrido por el tortuoso idilio entre la mente de Freud y el arte como lo entendemos hoy día.

«La razón puede darnos la ciencia, pero sólo el inconsciente puede producir arte».
Los años veinte corrían, era una década lenta pero prometedora ya que iban surgiendo nuevos descubrimientos y maneras de pensar en el ámbito filosófico, científico y psicológico. Freud generó una nueva manera de pensar que abarcaba todas las disciplinas. Esta forma fue envolviendo a varios artistas, entre ellos los que se declaraban dadaístas. Tiempo después, el dadá evolucionaba y surgía el surrealismo, tomando las bases del psicoanálisis, la otra cara de la lógica.

Al igual que el surrealismo, el psicoanálisis explora el inconsciente, los sueños, los delirios y las fantasías, elementos que son plasmados posteriormente en la psique o el arte. Las ideas freudianas confluyen con el movimiento surrealista; toman al inconsciente como forma de entender el mundo a través de la asociación o interpretación de los sueños. Esta corriente artística intentó ser una revolución valiéndose de lo onírico, de la irracionalidad y hasta de la locura para hacer ver que hay muchos territorios inexplorados dentro del sujeto. El surrealismo en el arte nunca podrá ser producido de manera consciente, de hecho deben dejarlo surgir, los planes no están permitidos o podrían mermar la esencia de esta corriente y del artista como tal.

El máximo exponente de esta corriente, Salvador Dalí, visitó al padre del psicoanálisis. Poco se sabe de su encuentro, salvo una anécdota que el propio Dalí comentó después «Un día [Freud], pretendió ante mí, que los surrealistas no le interesaban. Y como me asombré, sabiendo de que manera se fundamentaban en él, me dijo: “Prefiero los cuadros en los que no hallo ninguna huella aparente de surrealismo. A esos sí los estudio. Allí encuentro tesoros del pensamiento subconsciente”». Con esta cita volvemos al punto en el que la obra surrealista no se planea, sino se espera… ella llega sola.

«Entienden la pintura como fruto de una experiencia dramática en la que el artista, desencantado por su contexto e inspirado por el existencialismo, se refugia en su interior y abandona referencias».
Luego de la guerra, nació un movimiento artístico que expresaba los sentimientos. A diferencia del surrealismo, tenía cimientos más pensados y no buscaba plasmar los sueños o los deseos, consistía en expresar no la fantasía sino la realidad que está dentro de cada ser humano. El expresionismo se caracteriza por el desequilibrio, la fuerza de los colores y las formas.
A pesar de no haber formado una escuela estructurada, abarcó todas las facetas de la cultura. Sin seguir el camino de la investigación de la forma, el expresionismo se movió por las significaciones psicológicas y los sentimientos del autor.

Si alguna similitud tiene con el surrealismo es que rechazó toda regla que indicara que había que seguir un manual o un ritual para crear pinturas expresionistas. Si bien se seguía un plan, era mucho más libre que otras corrientes y dejaba que fluyera poco a poco hasta formar figuras realmente tristes o extasiadas, pero nunca neutrales.
Aquellos principios psicológicos que el expresionismo tomó provenían de Freud, quien se mostró siempre en contra de este movimiento. Fue duro y no dudó en destrozar la corriente al escribirle una carta a Oskar Pfister quien editó un libro llamado “El expresionismo en arte: su base psicológica y biológica”: «Soy casi como aquellos a quien usted fustiga al principio, considerándolos filisteos e intransigentes. Y, al final, explica usted con claridad y exhaustivamente por qué esta gente no tiene derecho a llamarse artistas».

De este modo, Freud vive en la constante negativa al expresionismo, pero su cólera explotó cuando el expresionismo abstracto se hizo presente en la escena. Era demasiado saber que una corriente que se guiaba por medio de los sentimientos ahora tenía el adjetivo “abstracto” haciendo de la corriente una peor definición. Este movimiento pictórico surgió con fuerza hasta los años 40, Freud murió en 1939; sin embargo, antes de su muerte, ya se hablaba de los inicios del movimiento. Pero si algo sobresalía es que era netamente estadounidense.
De Freud y el surrealismo tomaba aquellas ideas que indicaban que el arte explora el inconsciente, los sueños, los delirios y las fantasías para combinarlos con emociones y crear obras muy sentimentales que pocos podían entender. Aún así, Freud se negaba a aceptar la teoría argumentando que para él, una figura sin sentido, no era más que eso.
Irónicamente, uno de los fieles seguidores de esta corriente fue Lucian Freud, su nieto; él fue un gran explorador del arte y experimentó con varias corrientes hasta encontrar su lugar en la pintura figurativa y en el expresionismo.

«El arte es la expresión de su tiempo».
En la actualidad, unir el nombre de Sigmund Freud al arte puede ser más sencillo de lo que parece. El arte contemporáneo retoma ideas del psicoanalista, pero van mucho más allá de una simple representación onírica o de la idealización de los sentimientos en una pieza de arte. Ahora, el artista refleja sus padecimientos mentales en piezas como en el caso de Louise Bourgeois u Orlan.
La sociedad enfrenta conflictos propios de la modernidad; no obstante, los problemas son diferentes en cada persona, por lo tanto, en múltiples artistas será diversa la manera de expresar sus problemas dentro del arte. Nos enfrentamos a un mundo regido por la psicología, ya que depende de nuestros problemas mentales o pasajeros nuestra estabilidad y por supuesto, la cara que le damos al mundo. Esta disciplina ha orillado a los artistas y a los espectadores a explorar dentro de las regiones de la mente que eran consideradas tabú y entonces, las expresiones artísticas actuales suelen nacer de algún tipo de problema psicológico o un enojo acumulado. ¿Por qué sólo emociones negativas? Porque vivimos en un entorno que no nos permite conocer un lugar positivo, estamos rodeados de malas experiencias.

Más allá de lo que a Freud le gustaba o no, de la influencia que ejerció sobre los artistas o de lo que aportó al mundo del arte, el psicoanalista estaba interesado en probar y fundamentar sus teorías, más por su propia satisfacción que por su estudio. Él planteó sus teorías e ideas para aplicarlas en el arte clásico o renacentista, pero fueron estas mismas teorías las que lograron explicar nuevas tendencias, como el surrealismo o el expresionismo.
Se interesó en la narrativa, más que en la técnica, pero fueron aquellos que se basaron en sus teorías los que los convirtieron en aplicables para ambas, dandole fondo y forma. Así que Freud pudo haberse negado a construir nuevos caminos en el arte, pero dejó un legado en él tan grande como su propia obra.