En la década de los cincuenta sonó por primera vez la canción de That’s Alright (Mama), de Elvis Presley. Una pieza con la que la leyenda del rock inició su carrera para convertirse en el ícono de la cultura pop que hoy conocemos. Su baile, su voz, sus letras y sus composiciones fueron un evento de disrupción para el momento en que se presentaban.

Hoy Elvis tiene fans en todo el mundo, a pesar de que llevamos más de sesenta años de haber escuchado por primera vez su música. Sin embargo, no siempre fue de este modo.

A pesar de que Elvis Presley fue un éxito con su primer hit y llegó a audiencias internacionales con Heartbreak Hotel, Hound Dog y Don’t be Cruel, pasó por diversos momentos en que voces se expresaron en contra de él. Había algo nuevo en Elvis Presley que le parecía escandaloso a muchos escuchas de su música. Es lo mismo que lo hizo grande: el movimiento de su cuerpo y su voz. La sexualización de su cuerpo.

Esta innovación atrajo rápidamente a audiencias jóvenes, y los mismos músicos que interpretaban That’s Alright (Mama) en el bajo y la guitarra lo sabían. En una ocasión el bajista Bill Black le comentó a Elvis después de escuchar su voz en la composición:

Pon eso en la radio y nos correrán de aquí.

Elvis Presley fue el primer ídolo musical en conquistar a una audiencia joven. Después de él comenzaron a existir celebridades de la música con una base de fanáticos masiva. Esto fue gracias a su atracción y talento en el escenario. Incluso la policía de Los Ángeles, EE. UU. le solicitó que no hiciera movimientos en el escenario. Y mientras unos se dejaban enamorar con su música y se permitían mover las caderas al ritmo del rock, muchos lo equiparaban con la música del diablo y la música de los pobres.

El rock no fue una invención el “El Rey del Rock”, él la introdujo en las audiencias que pertenecían a la población blanca en las clases medias y altas de su época. Es por eso que una crítica a Elvis ha sido haberse apropiado de música de los negros, y al mismo tiempo de iniciar el proceso de la sexualización del “hombre blanco” por su forma de bailar. Durante la época de Elvis Presley, faltaba poco menos de una década para que se llevara una lucha por los derechos civiles liderada por figuras como Malcolm X o Martin Luther King Jr. La comunidad afrodescendiente era fuertemente ignorada, segregada y violentada por la población blanca de Estados Unidos.

La acusación de que Elvis Presley se robó el rock implica que no sólo llevó a las audiencias de jóvenes blancos de Estados Unidos su música, sino también parte de su cultura. Para los blancos, la forma de danza que retomaba Elvis era parte de lo mismo: la danza de las comunidades negras debía quedarse segregada, como las mismas comunidades negras.

“Elvis the Pelvis” (seudónimo que se ganó por su forma “lasciva” de bailar) involucraba unos movimientos de cadera pronunciados que a todos impresionaban. Sin embargo, Elvis aseguró que no pretendía nada más, simplemente le gustaba bailar así. Previo a Elvis, la danza entre las clases altas y medias era más bien sobria y pasiva.

Fue con este distanciamiento cultural que iniciaron las acusaciones contra Elvis Presley. No se trataba sólo de música. Era una nueva forma de atraer a los jóvenes a “Satanás”, desde el baile hasta la música y la voz representaban esta forma de ser atractivos los movimientos de las personas que se intentaban diferenciar con factores culturales como la cercanía a Dios y la buena conducta.

El músico Jorge Aguilera dice en una entrevista que él recuerda escuchar a Elvis Presley en casa de un amigo suyo cuando era muy joven. Recuenta que Elvis era para muchos el diablo mismo:

Curiosamente, al otro lado de mi casa, los hermanos Arévalo tenían un disco de Elvis pero su papá les dijo que se deshicieran de él, porque era el diablo y estaba prohibido por la religión.

Un concierto televisado de Elvis Presley dejó entrever esta percepción de que él era inapropiado. Su baile fue censurado. No fue algo que se le pidió a Elvis, sino que el encuadre de la cámara cortaba de la cintura para abajo. Esto dejaba afuera su baile provocativo.

Un día de octubre de 1956, Elvis Presley declaró: “Cuando canto este rock and roll, mis ojos no se pueden quedar abiertos, ni mis piernas pueden quedarse quietas. No me importa lo que digan, no es desagradable.” Y unos meses después, se decía que él iba a arruinar a la juventud estadounidense. Un reverendo aseguró que Elvis estaba “moralmente loco” y añadió que dirigía a la juventud al mismo fin que él.

Si este argumento te suena familiar, no es extraño.

La discusión y la ¿aceptación?

En junio de 2017, un pastor evangelista llamó a un juguete conocido como fidget spinner como un artículo con el que se invocaba a Satanás. ¿Es realmente tan sencillo sancionar todo lo que nos distrae, lo que se considera “diferente” y lo que está de moda?

Elvis Presley fue sancionado por ideas morales. Su movimiento “lascivo” arruinaría a los jóvenes y a la sociedad. Décadas después, vemos que el asunto no funciona así. Pero no se queda ahí este problema.

El tango antes de ser considerado un baile elegante y de “clase” era una expresión con la que bailaba y cantaba la clase baja argentina. No fue hasta después que comenzó a ser digna de presentarse en importantes teatros. Lo mismo ha sucedido con el hip-hop y el rap. El expresentador de Fox News Bill O’Reilly aseguró que este tipo de música ha llevado a que la cantidad de cristianos en Estados Unidos haya disminuido.

Hoy en día el reggaeton es un género musical fuertemente sancionado por comunidades conservadoras (no sólo religiosas). Noisey publicó un artículo donde se puede observar cómo este género musical ha sido objetivo de denuncias morales. Se le ha acusado de ser música que promueve que los jóvenes sean corrompidos por medio de sus letras sexualizadas y su baile mejor conocido como “perréo“. Ambos argumentos los hemos escuchado desde Elvis Presley y aunque su ritmo, letras y melodías son sumamente distintos, han llevado a provocar un efecto similar. Desde personas de clase media y alta que argumentan que el reggaeton es para “nacos“, hasta congregaciones católicas que argumentan que es un ritmo del diablo, observamos una repetición en los argumentos.

Elvis Presley es ahora aceptado (o al menos ya no es el objetivo del encono moral). El medio Slate retoma argumentos de que el rock alcanzó su aceptación cuando los Rolling Stones tomaron el escenario y lograron hacer al rock algo completamente blanco (a pesar de ser fanáticos del origen negro de su música).

Al parecer, el único ídolo de masas que permite la moral contemporánea permear en los jóvenes, debe ser un ídolo controlado por la iglesia. Por eso, tal vez, el caso de Elvis Presley fue un fenómeno de desprecio a la otredad; un fenómeno que se sigue repitiendo y que, después del reggaeton, encontrará una nueva víctima.